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Dia de la Candelaria en la CDMX

El día 2 de febrero además de celebrar con tamales como marca la tradición entre la gente. Y sobre todo a quien le tocó el muñequito que representa al niño Jesús en la rosca es quien tendría que invitarlos a todos los comensales que estuvieron presentes en dicho festín es también la ocasión para llevar a bendecir al niño Jesús. Photo & Text by: Antonio Pacheco

El niño Jesús que se coloca en el pesebre de los nacimientos en los hogares mexicanos y que en el nacimiento sólo viste el tradicional calzoncito con el que ya viene pintado sobre la imágen es ahora cuando luce sus mejores galas. Y los padrinos, hombres, mujeres e incluso niños llevan a los niños a bendecir. Photo & Text by: Antonio Pacheco

Los padrinos invierten mucho para llevar al niño Jesús a bendecir a veces hasta 300 pesos por niño si este es grande y el vestido es hecho a la medida y al gusto del cliente. Algunos no les gusta llevarlos vestidos de doctores o futbolistas, ya que consideran que el niño debe ir vestido sólo con un ropon. Photo & Text by: Antonio Pacheco

Las misas empiezan desde muy temprano y es tanta la demanda de la gente que lleva a bendecir , a veces no sólo un niño diós, sino hasta 6 ya que a veces llevan los de otros miembros de la familia. Ya sea en una pequeña canasta o a veces hasta todo el nacimiento, cuando es miniatura asisten a la iglesia a la bendición. Photo & Text by: Antonio Pacheco

En estos días es tanta la demanda de bendición que las misas se llevan a cabo casi cada media hora para dar la misa a todos los asistentes que se dan cita. En algunas ocasiones después de la bendición regresan a la casa a degustar los tradicionales tamales. En el caso de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México es tradición asistir con una vela a la misa, pero el cura explicó que la cera de las velas descompone el piso de la catedral, por lo que pidió a los asistentes apagarlas. Photo & Text by: Antonio Pacheco

Así el niño ya bendecido regresa a casa y permanece en un lugar de honor en la casa, ya sea en una pequeña silla de madera elaborada exprofeso para la medida del niño dios en cuestión o en su pequeña canasta hasta que sea la hora de volverlo a colocar en el nacimiento. Photo & Text by: Antonio Pacheco