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Museos 2015-08-05 16:54

IMAGENES REVELAN EL SENTIDO MITICO Y SAGRADO DE CONCHAS Y CARACOLES PREHISPANICOS

IMÁGENES REVELAN EL SENTIDO MÍTICO Y SAGRADO DE CONCHAS Y CARACOLES PREHISPÁNICOS



*** La exposición Conchas y caracoles, ese universo maravilloso está integrada por 62 fotografías



de gran formato para que los asistentes aprecien esos objetos



*** Desde Aridoamérica hasta Mesoamérica, la concha se utilizaba para fabricar un instrumento



musical o un ornamento



Por su belleza, variabilidad, abundancia y lugar de origen, las conchas y caracoles han sido y son



altamente estimados por el hombre. Estos materiales jugaron un notable papel en la religión y la



ideología de los pueblos precolombinos, debido a que su procedencia (el agua, líquido vital en el



desarrollo de la vida humana) y su asociación con el mar les significaron valores mágicos y



sobrenaturales derivados de su imagen.



El sentido mítico y sagrado que los pueblos prehispánicos le otorgaron a estos moluscos,



desde Aridoamérica hasta Mesoamérica, podrá apreciarse en el Palacio Postal, a partir del 6 de



agosto, en la exposición fotográfica Conchas y caracoles, ese universo maravilloso, cuya



investigación corrió a cargo de la antropóloga Lourdes Suárez Diez.



La profesora emérita del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien ha



dedicado casi 50 años de su vida al estudio de este universo, indicó que la muestra visual está



conformada por 62 fotografías a color de Martha Alicia López Díaz, impresas en formato de 96 por



80 centímetros con la intención de que los asistentes aprecien los objetos fotografiados.



El discurso museográfico de la exhibición se armó de acuerdo con la funcionalidad de las



piezas. Inicia con los ornamentos de concha en el México antiguo: Las cuentas, Los pendientes o



colgantes, Los collares (que se hacen con los dos primeros), Los pectorales, Las orejeras, Las



narigueras, Las incrustaciones, y remata con imágenes de códices que representan a dioses



ataviados con algunos de estos elementos, expuso.



La concha tuvo un destacado uso entre los pueblos prehispánicos, desde el sur de lo que



es Estados Unidos hasta América Central. Ahí se concretó una industria alrededor de estos especímenes, ya que sus cubiertas se utilizaban para fabricar un instrumento musical o un



ornamento, funciones utilitarias que tuvieron estas piezas, dijo la antropóloga.



“Los objetos ornamentales casi siempre contaban con un respaldo simbólico en cuanto a



sus funciones cósmicas: se les concebía como la representación de las estrellas, de la luna, de



Venus, del firmamento; adornaban a los dioses, se conectaban con toda la cosmogonía indígena”,



dijo la investigadora adscrita a la Dirección de Etnohistoria del Museo Nacional de Antropología



(MNA).



La trompeta es un ejemplo de instrumento musical sagrado —asociado a grandes



ceremonias y acontecimientos—, hecho de un caracol, del cual se cortaba la punta para dejar un



orificio por donde soplaría el músico; así, el aire pasaría por la espiral del molusco (una especie



de columna vertebral) produciendo el sonido.



La trascendencia de estos materiales se explica, por ejemplo, en la cosmogonía indígena,



donde las conchas y los caracoles eran deidades, como es el caso de Tecciztécatl, dios del



caracol marino, convertido en deidad lunar durante el holocausto de la creación del Quinto Sol.



Entre las imágenes que se exhibirán, figura la de una escultura formada por un mosaico de



concha de un personaje que sale de las fauces de un animal. Se trata, tal vez, de la interpretación



del gran señor de Tula (Hidalgo), Topiltzin-Quetzalcóatl, cuya leyenda influyó en la Conquista.



“En la ciudad de Quetzalcóatl, se encontró la pieza de cerámica que fue elaborada con un



mosaico de incrustaciones de concha nácar, y proviene de Chiapas. En tanto, los caparazones



con los que se manufacturó proceden del Golfo de México, del mar Caribe, del mar de Cortés, del



Pacífico y de ríos”, explicó la investigadora.



Otra pieza es un pectoral en forma de “peineta española” que mide 20 centímetros



aproximadamente y está hecha de un gasterópodo (caracol), posiblemente de la especie



Turbinella angulata; adentro tiene una decoración realizada en alto relieve que combina la técnica



de calado con el esgrafiado y representa una escena ritual en la cual se bebe pulque, licor



sagrado de los mesoamericanos.



También se fotografió una pieza hallada en Huitzilapa, Jalisco. En las excavaciones en



este sitio se encontró un personaje vestido con una túnica que tiene 86 mil piezas del género



Spondylus prínceps; en la exhibición se aprecian imágenes de algunos fragmentos que datan de



inicios del periodo Clásico (200 d.C.).



“La muestra deja ver que se trataba de una verdadera industria. La concha se traía de



diferentes mares con un fin comercial; había determinadas especies del género Spondylus



prínceps, que eran las más solicitadas, lo que estableció una red de comercio importante entre los



pueblos de la costa, sobre todo del Caribe, como la cultura maya, y los del Altiplano, desde



Teotihuacan hasta Tula”, concluyó Lourdes Suárez Diez.



La exposición permanecerá abierta hasta el 4 de septiembre en el Palacio del Correo



Postal, ubicado en Tacuba 1, colonia Centro Histórico. Horario de 9 a 18 horas. La entrada es



gratuita.

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