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Libros 2016-04-22 14:54

Presentan el libro Codex, un parteaguas en el conocimiento del grafiti

Escrito por Sergio Raúl y Daniel Arroyo



Presentan el libro Codex, un parteaguas en el conocimiento del grafiti



ï‚· Coeditado por la Secretaría de Cultura, el volumen es un acercamiento a la epidermis de la metrópoli





A fin de dar una imagen lo más nítida posible del grafiti, en un ejercicio



de comprensión de un arte efímero que parece incomprendido, Sergio



Raúl Arroyo se dio a la tarea de escribir el libro Codex: una



aproximación al grafiti de la Ciudad de México que fue presentado en



la Biblioteca Vasconcelos.







El volumen, precisó el autor, nació de una provocación de



Guillermo Tovar, a quien está dedicado el libro, ante el argumento de



que la historia de la Ciudad de México está envejecida y requería



algunos signos de vida nueva que nos permitieran reconocer el mundo



en el que estamos inmersos.







Así surgió Codex, libro que el antropólogo realizó junto con su



hijo, Daniel Arroyo, para abordar al grafiti, fenómeno que hoy ocupa un



lugar central en la ciudad sin apelar al mundo del arte y que genera



una identidad propia en los grafiteros que lo asumen como un modo



de vida y que está marcado por la territorialidad, pues se realiza en el



barrio donde se vive y se transita.







Sergio Raúl Arroyo apuntó que el grafitero parece un ser



fantasmal, que no es visible, pero más que marginal es un ser



tangencial, pues se ubica fuera del arte institucionalizado por elección,



que pinta como una forma de hacer presencia y una alternativa de



comunicación. Codex, dijo el autor, cuenta además con un recuento biográfico



para dar voz a los grafiteros y está aderezado con fotografías de obras



que ya no existen, pues el grafiti es un arte efímero que no busca la



inmortalidad.



El libro, que fue coeditado por la Dirección General de



Publicaciones de la Secretaría de Cultura y Editorial Turner, según el



periodista Humberto Musacchio, está lleno de ideas y abre los ojos



sobre algo que está enfrente de todos nosotros: la expresión en las



bardas que en nuestro país tiene una historia larga, desde la caída de



Tenochtitlán.



Destacó que el grafiti, aunque puede ser ejecutado en cualquier



parte, “es una expresión eminentemente urbana, un arte heterodoxo,



sin reglas, ni academia, hijo del aerosol. Ignoro si lo cultivan los ricos,



pero florece sobre todo en ámbitos proletarios, es una estética de la



pobreza generada por el deseo de hacerse presente, pese a la carga



tremenda de la marginación”.



Y es que el grafitero, dijo, plasma en su obra ese afán de dejar



huella, de trascender, aunque el carácter transgresor y clandestino de



su trabajo lo obliga a ejecutarlo en medio de peligros, como la



animadversión de los vecinos o la persecución policiaca.



Por su parte, el pintor y crítico de arte Julio Amador Bech celebró



la aparición de Codex que es una obra fundamental y un parteaguas



en el conocimiento del grafiti.



“Este libro excelentemente bien escrito, claro y coherente,



constituye hasta ahora el documento más logrado que se ha escrito



sobre el gratiti en México, lo que lo hace distinto, en primer lugar, es la



perspectiva crítica a partir de la cual se aproxima a su tema. Ante todo,



rompe con los prejuicios más persistentes y unívocos que han sido la



fuente de la discriminación, la banalización, la incomprensión y lo que



es más grave, la criminalización y la persecución de sus autores”.



Aseguró que los verdaderos grafiteros le infunden al mundo una



perturbación, pues abren el espacio público a la expresión y le quitan la homogeneidad, sobre todo porque hay destacados ejemplos de



gran calidad artística y antropológica.







fotográfica, con un glosario de la jerga grafitera y un catálogo de



técnicas que invitan al lector a sumergirse en ese mundo lejano e



inquietante que se muestra en la epidermis de la metrópoli.







la Ciudad de México, el cual ya está a la venta, un dúo de grafiteros,



Dionicia y Nambo, hicieron una intervención artística y el público pudo



presenciar algo pocas veces visto, la creación de un grafiti.







AGB

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