Durante dos días, en el Centro Nacional de las Artes y en el Pabellón de Cultura Comunitaria, se vivió un colorido mosaico de risas, aprendizaje y memoria colectiva
Diversos espacios albergaron una gran variedad de talleres, narraciones, exposiciones y presentaciones escénicas
Niñas, niños y adultos participaron en juegos, recorridos por ofrendas y conciertos