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Teatro 2015-05-28 13:50

Estreno: CEREMONIA SIN FLORES

Dramaturgia y dirección: Patricio Ruiz



Temporada

Casa Actum (Héroes del 47 No. 9, San Diego Churubusco, Coyoacán, México,

D.F.)

Fechas: 1 de junio - Función para prensa e invitados

15 de junio al 27 de julio - Temporada a público



Horarios: Lunes, 20:30 hrs.

Costo del combo ACTUM: $150.00

Descuento a estudiantes, maestros e INAPAM en el combo ACTUM: $100.00



Duración: 75 minutos



Elenco

Carmen Ramos, Fernanda Vada, Fernanda Echeverría del Rivero y Gabriela

Guraieb.

Banda en vivo

Tr3mens



Equipo creativo

Dramaturgia, diseño espacial y dirección: Patricio Ruiz Rios

Producción: Samuel Sosa y Tanya Cristina Gómez Andrade

Vestuario: Fernanda García

Fotografía: Ángelo García Maldonado

Diseño gráfico: Nicolás Deshusse



Sinopsis

Comedia de humor negro. En un salón de fiesta con balcón al río la novia va a dar

el sí. Carmela, madre devenida en wedding planner, organiza el evento con la

cautela de una niña jugando en su casa de muñecas. Son cuerpos que no llevan

nombre, cargan con roles. La novia, la madrina, la soltera. Todas vestidas para la

ocasión. Las cosas parecen de una obra perfecta, pero la cascada de chocolate

resulta fondue y las magnolias robustas comienzan a marchitarse. Los zapatos de

una abuela poeta que ya no está son la herencia perfecta para la novia que espera

resignada que algo dentro de ella coloque las manos delante para frenar la caída,

pero el suelo está cerca y la orquesta no para de sonar, Carmela juega a las

muñecas y tiene soluciones para calmar los nervios, pero no para callar el alma.

En cada una algo trepa intentando abrirse paso, intentando huir de un ritual que ya

no les pertenece y ni las pastillas de mamá podrán detener lo que crece adentro.

Acerca de la puesta en escena

Ceremonia sin flores bucea las bases del teatro, el género popular, el juego del

clown, la apertura a público, el rompimiento constante de la solemnidad y, sobre

todo, el cuerpo del actor como instrumento creativo capaz de viajar por un

imaginario basto y hasta barroco para volvernos a traer al espacio que habita en

ese mismo momento frente a la luz en un acto de metateatralidad como el del

mago con sus conejos.

Un texto inundado de extra escena, de novela y pasado tiene varios canales para

llevar adelante su voluntad representativa. En este caso hemos elegido la síntesis,

la exploración del espacio en la falta, en su vacío para llenarlo de actuación y

música. Hay cuatro actrices, cuatro voces, cuatro roles que interpretar. Son ellas,

son esas que se escuchan tan diferentes entre sí, son lo que el director les dice

que hacer en tal o cual texto. Son conscientes de su representación, están alertas.

Tienen la luz y sus vestidos. Tienen una banda con su contrabajo, violín y guitarra

como escenografía, un asiento que irá cambiando de ocupante con el devenir de

la pieza y una coreografía que interpretar. El espacio se irá llenando de sus voces

y sus acciones, de un teatro pobre, del poder prescindir de objetos para volver a la

materia prima de nuestro oficio: la actuación.

En el montaje solo intervienen las sillas de los músicos y la de las actrices. La

forma de distribución de los cuerpos y el cómo llenar el espacio se complementan

con una iluminación, igualmente económica, en donde el expresionismo y los

recortes precisos de luz generan los climas y articulan como índice de un espacio

mayor que es el virtual así como denuncian el espacio real que es este teatro que

estamos haciendo. Es importante tener en cuenta que hay tres búsquedas claras.



La primera es la de un teatro económico, transportable, de valija, donde nosotros

oficiantes de este quehacer llenamos el espacio y es además un teatro militante,

creemos en la autogestión de nuestro trabajo. La segunda es la síntesis mediante

índices y signos claros en los que entendemos no es necesario artilugio mayor

que el de la verosimilitud no importa cuán descabellada sea. El tercero es romper

con la solemnidad, declamación y otras formas que encontramos lejanas a nuestro

interés y que creemos no develan lo tragicómico, lo patético del ser, esos

trescientos sesenta grados de miseria, la caída de la máscara de nuestro grotesco

expresionista. Encontramos en la metateatralidad, en el estado de alerta, en el

quiebre del ritmo, en el afloje y la tensión una respuesta para esta

“desolemnización” del cuerpo-teatro, para crear mundo a partir de formalidades y

sobre todo generar opinión sobre lo que se dice y lo que se hace.



Patricio Ruiz Rios

Azul, Buenos Aires, Argentina. 13 de Enero de 1989. Actor, director, poeta y

dramaturgo recibido en la EMAD bajo la dirección de Mauricio Kartún. Se ha

formado en actuación con maestros como Ricardo Bartis, Pompeyo Audivert y

Mirta Bogdasarian. En poesía con Nestor Villoldo y en dramaturgia ha estudiado

con Alejandro Tantanian, Ariel Farace, Alejandro Genes, Ricardo Monti, Ximena

Escalante, Fernanda del Monte, entre otros. Ha actuado en Michel de Mariela

Castro Balboa, En La verdad sobre la temporada de liebres de su autoría y dirigida

por Luciano Ricio, El lugar de los vivos de Lina Nossa y Dejarse herir de su autoría

y dirigida por Catalina Larralde. Entre sus direcciones, de las que también es

autor, se encuentran También las cosas mueren, Ojalá te mueras, Potencialmente

Haydée (esta última editada por la Universidad Nacional del Sur, traducida y

editada al francés y ganadora del premio TEATRO DEL MUNDO). Actualmente

dirige Ceremonia sin flores en México D.F. donde continúa su resistencia teatral.

Es además autor de Tyndall, libro de relatos y cuentos por Ediciones Encendidas y

del poemario Algo que crece próximo a editarse.

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