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Noticias 2015-07-27 18:34

CONCLUYEN ESTABILIZACION DEL FONDO CONVENTUAL FRANCISCANO

CONCLUYEN ESTABILIZACIÓN DEL FONDO CONVENTUAL FRANCISCANO



***El acervo, que suma 2 mil 542 volúmenes, pertenece a la Biblioteca Nacional de Antropología e



Historia



*** Durante los procesos de limpieza y desinfección a los que fue sometido el fondo, se



encontraron remedios medicinales, clavos, mensajes, flores y fotografías de militares



Tras dos temporadas de trabajo de limpieza profunda de tratados de teología, filosofía, medicina y



arquitectura, que consultaron los frailes durante sus horas de estudio en los siglos XVI-XVIII,



expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) concluyeron la estabilización del



Fondo Conventual Franciscano, que alberga la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia



(BNAH).



El proceso de intervención comprendió la desinfección del 18 por ciento del acervo —de un



total de 2 mil 542 volúmenes—, que fue atacado por hongos, y la inclusión de guardas, colocación



de bandas de papel de algodón y cajas de polipropileno en el 60 por ciento de los documentos,



para evitar deterioros.



Es la primera ocasión que el Fondo Conventual Franciscano es estabilizado de manera



integral. De manera previa, se dictaminaron la técnica de manufactura y el estado de



conservación de los volúmenes, que posteriormente se canalizaron de acuerdo con los procesos



que cada uno requería.



“Todos se limpiaron con brocha y aspiradora; algunos se desinfectaron con un fungicida de



extracto de toronja en alcohol, y en otros se realizaron intervenciones menores con el objetivo de



evitar la pérdida de elementos de las encuadernaciones, dado que las portadas y los colofones



ofrecen gran información sobre el libro”.



Una vez estabilizados, los libros fueron devueltos a la estantería y se hizo un registro



topográfico para saber su ubicación exacta; finalmente se les colocaron fundas de tela para su



protección.



La estabilización contó con la participación de ocho especialistas, encabezados por la



restauradora Xóchitl Cruz Pérez, adscrita a la BNAH, quienes durante el proceso de limpieza localizaron mil 22 objetos testigos: cartas, hojas de tabaco, remedios médicos, imágenes



religiosas, páginas de otros libros, listas de víveres y mensajes que dan a conocer aspectos de la



vida cotidiana en los conventos franciscanos.



Asimismo, se encontraron materiales poco comunes: cigarros, flores, mariposas, alfileres,



clavos, fotografías de soldados, papel picado y dibujos arquitectónicos. Todas esas piezas fueron



retiradas de los libros para evitar mayor alteración en los documentos; sin embargo, se registraron



detalladamente las páginas donde se les localizó, y se tomó una fotografía para no perder su



contexto histórico.



“Los testigos serán incluidos en las estanterías del Fondo Conventual Franciscano estos



documentos son una fuente rica de información para los especialistas en los acervos



conventuales”, aseveró la experta.



El acervo franciscano es de los más grandes que conforman el Fondo Conventual en



resguardo por la BNAH, la cual alberga 28 mil 900 libros de las órdenes religiosas que se



asentaron en la Nueva España durante la Colonia, puntualizó Xóchitl Cruz.



Esta colección, recordó, es “hermana” del fondo conventual franciscano de la Biblioteca



Nacional de México: con motivo de la ley de desamortización de los bienes de la Iglesia entre



1856 y 1858, los libros fueron confiscados por el gobierno y, en lugar de ser enviados a la



Biblioteca de México (localizada en el Ex Convento de San Agustín), pasaron al antiguo Museo



Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, ubicado en la actual calle de Moneda, donde



permanecieron hasta 1964, cuando los trasladaron al inmueble de Paseo de la Reforma.



Por su parte, la responsable de la catalogación de la obra, Marcela Conde, destacó que el



fondo, a diferencia de otros, se organiza no de manera temática, sino mediante los sellos de



procedencia, es decir, las marcas de fuego.



“Los primeros que organizaron la biblioteca durante 1980-1990 decidieron dejarlos así; era



una forma histórica de saber qué obras consultaban en determinado claustro. Ahora resulta muy



práctica, porque los investigadores solicitan documentos del Convento de San Francisco el



Grande o del de Tacuba, y es fácil identificarlos”, resaltó.



Además de contar con la marca de fuego, los cantos de muchos libros (en el corte opuesto



al lomo del libro) están decorados con grabados, y otros incluso presentan en los márgenes



dibujos humorísticos que plasmaron los frailes.



Conde dijo que el Fondo Franciscano tiene impresos en latín, español, francés, alemán,



griego antiguo, hebreo, caldeo, siriaco y copto, estas últimas cuatro lenguas de origen oriental. En



su mayoría, los temas abordados son de carácter religioso: sermones, catecismos, textos



teológicos, comentarios a la Biblia, además de tratados médicos en los que se nota la evolución



de la ciencia.



Por ejemplo, libros del siglo XVI reflejan la escuela hipocrática con su teoría de los



humores; otros, del siglo XVIII, son tratados que identifican las sustancias químicas como



elementos del cuerpo humano, dando paso a la nueva medicina, llamada Iatroquímica. También



sobresalen tratados de arquitectura, filosofía griega, autores latinos, libros de emblemática, entre



otros.



La filóloga encargada de la catalogación del acervo agregó que en el fondo destacan las



obras de Atanasio Kircher, reconocido autor jesuita que vivió en el siglo XVII; entre ellas fulge China Monumentis, qua sacris quà profanis (referente a registros sacros y profanos de China), en



la que describe las regiones, tradiciones, ritos, vestimenta y escritura de este ancestral país.



Otra de sus creaciones es el Arca Noë, donde describe la fabricación de la nave e incluye



una lista completa de cuántos y cuáles fueron los animales salvados, incluyendo el mitológico



grifo. Principis Christiani, archetypon politicum, también de autoría kircheriana, es un texto



laudatorio y biográfico de Honorato Juan (1507-1566), preceptor del rey Carlos V, quien por su



sabiduría ganara el mérito de una biografía propia, además de la acuñación de su perfil en una



moneda. Los epigramas en los que es ensalzado se encuentran escritos en siriaco, caldeo y



copto, lenguas que dominaba el erudito Kircher.



Tanto Arca Noë como Principis Christiani pertenecen al Fondo Franciscano y se



encuentran catalogadas, estabilizadas y listas para la consulta.

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