2025-09-11 21:47
DAVID DUCHOVNY LLEGA A HISTORY
PARA PRESENTAR “EXPEDIENTES
DESCLASIFICADOS”
Del origen de la leyenda del Área 51 a la audaz operación que inspiró la película “Argo”, esta primera temporada expone arriesgadas, ingeniosas e increíbles misiones que finalmente salen a la luz.
NUEVA SERIE
“EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY” JUEVES 18 DE SEPTIEMBRE A LAS 22:50 HS. MEX
HISTORY estrena el jueves 18 de septiembre “EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY”, la serie documental conducida y producida por el actor ganador de dos Globos de Oro David Duchovny (The X- Files, Californication) que brinda un acceso a la evidencia más reciente detrás de algunas de las operaciones gubernamentales lás secretas, insólitas y sorprendentes de la historia.
A partir de documentos recientemente desclasificados, la serie expone la verdad sobre bases secretas bajo montañas y hielos polares, planes espaciales que parecen de ciencia ficción e incluso proyectos para detonar la Luna o encubrir catástrofes cósmicas. Entre armas letales, experimentos de manipulación mental y alianzas con mafias y sectas, se despliega un mundo de espías con identidades ocultas, tecnologías imposibles de detectar y operaciones extremas que desafían la ética y la imaginación, mostrando que la realidad puede superar cualquier ficción.
Producida por Nutopia en asociación con GroupM Motion Entertainment, la serie de diez episodios combina material de archivo, recreaciones y entrevistas con historiadores, ex agentes de inteligencia, analistas militares, periodistas, ex funcionarios gubernamentales, especialistas en tecnología, científicos y expertos en fenómenos inexplicables, todos ellos aportando contexto a los secretos que salen a la luz. El resultado es un recorrido fascinante por operaciones encubiertas y eventos que marcaron el siglo XX, ofreciendo una mirada plural y reveladora sobre los hechos que moldearon el mundo moderno.
“Siempre me han atraído las exploraciones de los aspectos más complejos de nuestra vida, profundizando en conversaciones que van más allá de la superficie y revelan historias más interesantes”, cuenta Duchovny.
“Estoy encantado de producir ejecutivamente y conducir una nueva serie de HISTORY que no tiene miedo de ir hasta el fondo. Contamos las increíbles historias de secretos gubernamentales que recién ahora salen a la luz.
Esta serie demuestra que los secretos pueden descubrirse y que los misterios todavía pueden resolverse”, detalla el actor.
Más allá de los hechos, Duchovny valora cómo cada caso se presenta en la serie, combinando rigor y entretenimiento. “Algunos de estos casos tienen una importancia histórica mundial, y otros son raros, extraños o hasta divertidos. Hay un verdadero flujo en la forma en que se presentan en la serie”, explica el actor. Y añade: “A mí me gusta participar en conversaciones, ya sean filosóficas, psicológicas o históricas.
Tengo un podcast donde hablo mucho sobre el fracaso. Y mis libros tratan sobre personas, pero ficticias. Así que supongo que siento el impulso de contar historias, pero también el de contar historias reales, como cualquiera. Nunca antes había intentado formar parte de ningún tipo de narrativa auténtica, y creo que esta es la primera vez. Me gustan las buenas historias, ya sean ficticias o no”.
Así, Duchovny habla de su primera experiencia como presentador en una serie, su papel como productor en la misma y sus diferencias con sus roles como actor: “Pasé mucho tiempo alejándome de la ciencia ficción desde ‘The X-Files’. Y tengo mucho cuidado de no vivir en ese mundo como actor. Esto es muy diferente. No se trata de intentar interpretar a un personaje en ese universo. Esto es conducir un programa estilo documental sobre un tema que me resulta bastante interesante”, cuenta el presentador. Y confiesa: “Cuando estás conduciendo un programa como este, solo intentás ser un puente entre la audiencia y el tema. Solo tratás de presentar algún tipo de canal hacia ellos y ser un buen anfitrión”. “Queremos contarlo como una historia, y querés que tu anfitrión pueda guiarte a través de ella. Así que el anfitrión tiene que ser creíble y tenés que insinuar la historia de cierta manera. Tenés que mantener los giros y momentos de tensión”, explica Duchovny.
El paso del tiempo permitió que muchos de estos sucesos ocultos finalmente salgan a la luz, ofreciendo una perspectiva única sobre operaciones que antes parecían imposibles de conocer. Al respecto, Duchovny comenta: “Me parece una muy buena ley el proyecto de desclasificación. Me interesa mucho la idea de que, después de cierto tiempo, los secretos gubernamentales deban salir a la luz. No estoy seguro de si esto ocurre en muchos otros países, pero sí en Estados Unidos, al menos por ahora. Podés salirte con la tuya hoy, o el año
que viene, pero en 20, 30 o 40 años todo finalmente se va a conocer. Así que solo puedo esperar que esto haga que la gente lo piense dos veces antes de hacer algo de lo que podría avergonzarse o que sabe que está mal.”.
Duchovny, quien se define como escéptico y una “persona basada en la ciencia” resalta la importancia de los hechos verificables, que son el núcleo de cada caso presentado en la serie: “Creo en que existen hechos, y vivimos en un mundo donde la gente parece sentirse con derecho a tener su propio conjunto de verdades, lo cual obviamente es muy peligroso y preocupante. No me imagino que alguien vea esta serie y diga que estosigue siendo un encubrimiento, que es una mentira o que no es cierto”.
El primer episodio de “EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY” se sumerge en los enigmas
de la aviación y la seguridad nacional durante la Guerra Fría. En 1954, Estados Unidos desarrolló en absoluto
secreto el avión espía Lockheed U-2, diseñado para sobrevolar territorio soviético. Sus pruebas en el desierto
de Nevada desencadenaron innumerables avistamientos de OVNIs y consolidaron la leyenda de Área 51, que
con el tiempo se convirtió en sinónimo mundial de conspiraciones y tecnología oculta. El episodio también
explora el Tu-144, el primer avión supersónico de pasajeros soviético, cuya sorprendente semejanza con el
Concorde despertó años de sospechas sobre espionaje tecnológico. A esto se suma el dramático accidente de
un B-52 en Goldsboro, Carolina del Norte, y el riesgo nuclear real del que se tuvo conocimiento recién décadas
después, y la audaz operación de Israel para capturar un MiG-21 soviético, una maniobra que aseguró la
superioridad aérea de la región y permaneció oculta durante años.
Luego, la serie lleva al espectador a los rincones más secretos y extremos de la seguridad mundial. Desde
Mount Weather, el búnker nuclear que garantizaría la continuidad del gobierno estadounidense, hasta la
planta de reprocesamiento de combustible nuclear Mayak en la Unión Soviética, escenario del desastre de
Kyshtym en 1957, cada instalación revela los riesgos y secretos que se mantenían fuera del alcance del público.
En Groenlandia, Camp Century se ocultaba bajo kilómetros de hielo como sitio de lanzamiento nuclear; en
Colorado, la CIA entrenaba a combatientes tibetanos en Camp Hale para operaciones clandestinas; y en Utah,
Dugway Proving Ground fue escenario de experimentos con armas químicas y biológicas cuyos efectos
permanecieron en silencio durante años. Este segundo episodio también desvela los métodos letales del Lab X
soviético, según reveló el oficial Pavel Sudoplatov, y los interrogatorios estratégicos a prisioneros de guerra
alemanes en el centro de inteligencia de Fort Hunt, Virginia.
La nueva producción de HISTORY también reconstruye algunas de las operaciones más audaces de la historia
reciente, donde el riesgo y la creatividad marcaron la diferencia. Entre ellas, el casi imposible rescate de un
submarino nuclear soviético hundido en el Pacífico con una gigantesca garra mecánica en el Proyecto Azorian;
los equipos de élite Green Light entrenados para transportar bombas nucleares portátiles; y el sofisticado
espionaje en Berlín durante la Guerra Fría, donde un túnel permitió interceptar comunicaciones del Ejército de
Alemania Oriental. La huida del alto funcionario del KGB Oleg Gordievsky, clasificada por 35 años, y las
misiones navales de Project Coldfeet y Operation Ivy Bells, que emplearon innovaciones tecnológicas para
obtener información crucial sobre los soviéticos, muestran cómo cada gobierno arriesgó vidas y recursos en
nombre del interés nacional. El episodio incluso retrocede a la Segunda Guerra Mundial, revelando
operaciones clandestinas en Noruega donde la valentía de los soldados aliados logró sabotear avances
alemanes y proteger posiciones estratégicas.
Tras explorar misiones imposibles y de alto riesgo, la serie se adentra en ingeniosas operaciones de inteligencia
cuidadosamente planificadas. Aquí se destaca la famosa “Canadian Caper”, la misión encubierta que inspiró la
película de Ben Affleck “Argo”. Seis diplomáticos estadounidenses lograron escapar de la embajada tomada en
Irán y se refugiaron en la residencia del embajador de Canadá en Teherán, mientras la CIA diseñaba un plan
tan creativo como arriesgado: hacerlos pasar por un equipo de filmación canadiense rodando una película de
ciencia ficción. Para que la historia fuera convincente, se creó una productora ficticia, se produjeron anuncios
en revistas especializadas, storyboards, pósters y material promocional. A través de documentos
desclasificados, se reconstruye cómo la planificación cinematográfica y las estrategias encubiertas permitieron
un escape exitoso, sin precedentes, que permaneció secreto durante años.
Este episodio sigue con otras misiones de inteligencia igualmente sorprendentes: William Sebold, doble agente
que infiltró una red nazi en Nueva York y proporcionó pruebas clave que llevaron al arresto de más de 30
espías; el uso de tecnología de cifrado a través de la compañía Crypto AG, cuya intervención permitió a la CIA
descifrar comunicaciones de gobiernos extranjeros durante décadas; hasta las operaciones encubiertas contra
los Hells Angels, donde un agente se infiltró en la peligrosa banda para recopilar evidencia crítica. Por último,
se revela el ingenioso plan del Mossad para evacuar a judíos etíopes desde Sudán utilizando un resort de lujo
como tapadera, una misión cuya documentación recientemente desclasificada demuestra la precisión y el
riesgo extremo de estas acciones.
La serie también explora los límites de la ambición tecnológica y militar. Estados Unidos concibió el Proyecto
A119, un plan secreto para detonar una bomba nuclear en la Luna, mientras que el desastre del cohete R-16
soviético permaneció oculto durante casi cuatro décadas. En órbita, los programas de espionaje y armamento
se multiplicaban: el Manned Orbiting Laboratory estadounidense y la estación militar soviética Almaz
mostraban hasta dónde podían llegar las naciones en su carrera por la supremacía. Entre las armas más
extraordinarias, destacan el Project MKNAOMI de la CIA, que experimentaba con dardos congelados y venenos
casi indetectables, y la Tsar Bomba soviética, la más potente del mundo. Incluso la OSS de Estados Unidos
desplegó planes secretos contra Hitler, revelando un ingenio creativo y extremo en la construcción de armas y
operaciones encubiertas.
“EXPEDIENTES DESCLASIFICADOS CON DAVID DUCHOVNY” además muestra los experimentos más oscuros y
siniestros de gobiernos de todo el mundo: el Proyecto Manhattan en Estados Unidos, donde se utilizó plutonio
en humanos sin su consentimiento, información que salió a la luz gracias a investigaciones periodísticas
décadas después; y la investigación del científico soviético Ilya Ivanov, cuyos archivos recientemente
desclasificados muestran su intento de crear híbridos humanos-primates con fines militares, un proyecto
apoyado por Stalin. El caso de los documentos sobre la Unidad 731 japonesa exponen cómo científicos llevaron
a cabo asesinatos y experimentos biológicos en prisioneros de guerra, información que quedó registrada en
cartas y expedientes militares que permanecieron secretos hasta ser revelados por el gobierno
estadounidense. Además, se analizan registros del cuidado médico de veteranos estadounidenses tras la
Segunda Guerra Mundial, incluyendo lobotomías masivas y tratamientos experimentales, cuyos documentos
archivados permitieron reconstruir los abusos sufridos por soldados como Roman Tritz. Y finalmente, se
exponen programas de control mental como MK-Ultra y Stargate, donde la CIA exploró drogas psicoactivas y
habilidades paranormales con fines de espionaje. Al respecto, Duchovny comenta: “Es simplemente fascinante
ver cómo las drogas son utilizadas como armas y se politizan. Y se puede pasar de los años 60, cuando las
drogas expandían la conciencia y la espiritualidad, a luego que ciertas personas en el gobierno piensen cómo
podrían utilizarlas como armas”.
El cierre de la temporada analiza cómo alianzas secretas, tratos con mafias, sectas y hasta antiguos enemigos
revelan la complejidad —y a veces el cinismo— de gobiernos y organizaciones poderosas. La documentación
recientemente desclasificada reconstruye operaciones que mezclan política, crimen y ciencia, desde la
complicidad del Vaticano en la fuga de altos mandos nazis hacia Sudamérica hasta la incorporación de
científicos del régimen nazi como Wernher von Braun en la carrera espacial estadounidense bajo la operación
Paperclip. La serie también expone la colaboración del FBI con el mafioso James “Whitey” Bulger en Boston y
los intentos de la CIA de eliminar a Fidel Castro recurriendo a la mafia, revelando hasta qué punto la
información secreta puede cambiar nuestra comprensión de la historia y exhibir un mundo donde la
estrategia, la ambición y la moral se entrelazan en lo desconocido.
Finalmente, el actor sostiene que lo que revela la serie son motivaciones profundamente humanas: “Lo
interesante de estas historias desclasificadas en particular es que, al final, se trata generalmente de individuos
humanos persiguiendo fines muy concretos”, dice Duchovny. Y añade: “Soy un pensador anti conspirativo, y
creo que una serie como esta puede arrojar luz sobre el hecho de que no existe tal cosa como una conspiración
global. Hay mentiras, hay cosas que se hacen en secreto, pero no hay una gran historia, no hay una sola
historia, no hay una sola campana, no hay un villano; hay un montón de villanos, y cada uno hace cosas
diferentes”.“Por eso me gusta la escala humana de estas historias que podrían parecer enormes. Puede que
sean erróneas, pueden ser intolerantes o moralmente incorrectas, pero todas son, en cierto modo,
comprensibles. No es que se pueda perdonar o que se deba perdonar, sino que reduce estos grandes
acontecimientos históricos mundiales a pequeñas motivaciones humanas”, confiesa.