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Cine 2015-09-27 08:12

El actor Jose Carlos Ruiz revela como prepara a sus personajes en la Cineteca Nacional

Ciclo Conversando con Nuestros Cineastas







El actor José Carlos Ruiz revela cómo prepara a sus personajes



en la Cineteca Nacional



ï‚· Cada papel va dejando un surco en el alma, comentó quien



seguirá compartiendo sus experiencias hasta el 15 de



octubre







Decía ‘Cagancho’, un gran torero de aquellos ayeres, que el torero



debe ser torero 24 horas al día. Yo desconfío profundamente de los



actores de 24 horas al día. Estudio, preparo mi papel, lo interpreto y



cuando termino, a la hora de quitarme el maquillaje y el vestuario...



con permiso, amigo, ahí nos vemos mañana pero ahorita yo soy yo y



ya no soy tú, expresó José Carlos Ruiz durante la charla Conversando



con José Carlos Ruiz que se llevó a cabo el jueves 24 de septiembre



en la Sala 4, Arcady Boytler de la Cineteca Nacional.



Organizada por el Departamento de Extensión Académica en el



marco del ciclo de charlas Conversando con Nuestros Cineastas, la



tercera sesión giró en torno a cómo el actor zacatecano aborda el



oficio histriónico y de qué manera lo afectan sus papeles más difíciles,



a los cuales deja en el escenario y nunca se lleva a casa.



“Me despojo de toda la parafernalia de un personaje: del pelo, la



barba, la emoción, el sentimiento, el dolor, de todo. Lo dejo con mi



ropa y me voy a mi casa”. El actor considera que, a menos que esté



preparando un papel antes de rodar el filme, no tiene porqué



involucrarlo en su vida cotidiana. “¿Por qué voy a cargar yo, por



ejemplo, con El Carajo a mi casa? ¿Por qué voy a llegar yo con el



albañil a darle de cucharazos a mis hijas?”, bromeó. Sin embargo, el intérprete toma en serio el estudio de sus



personajes. Explicó que, para el papel de la película que se exhibió en



la sesión pasada de este ciclo, Los albañiles (Jorge Fons, 1976),



asistió en varias ocasiones a una construcción en donde le pidió a los



trabajadores que le enseñaran a manejar sus instrumentos.



En el caso de La guerra santa (Carlos Enrique Taboada, 1977),



cinta que se proyectó al inicio de la charla, habló de los retos de



interpretar al noble alfarero Celso Domínguez. “Me doy mis mañas



para no caer en frío en una tarea escénica que ni siquiera he



practicado. En este caso, me fui un par de mañanas temprano con un



alfarero de verdad; le dije que me dispusiera más o menos la pieza



para yo hacer como que la estoy terminando”.



Otro aspecto complicado en la interpretación de Celso fue la



transformación anímica del alfarero. Al principio de la historia es un



hombre noble, inocente y pacífico al que la Guerra Cristera obliga a



abandonar su hogar para pelear con la guerrilla. La violencia, la



soledad y el contacto constante con la muerte lo convierten en un



personaje torturado y agresivo que, a pesar de todo, no pierde nunca



su esencia bondadosa.



La tarea de Ruiz era reflejar en el artesano, así como la del



director era hacerlo en el público, los “terribles años de asesinatos, de



masacres, terribles en el nombre de Dios, en el nombre del gobierno,



en el nombre de lo que fuera” de la Guerra Cristera en México.



La experiencia de actuar la tragedia de Celso Domínguez marcó



al histrión para siempre, así como lo hicieron sus otros papeles de



igual complejidad emocional. “Cada personaje va dejando un surco en



la cara, en el alma, en el sentimiento, en las tripas. No estoy hablando



de mi calidad, estoy hablando de una entrega que el actor tiene que



hacer”, concluyó el artista.



Conversando con Nuestros Cineastas continuará con su ciclo



dedicado a José Carlos Ruiz hasta el 15 de octubre. El 1 de octubre se



proyectará Vidas errantes (Juan Antonio de la Riva, 1984); el 8 de octubre, Goitia, un dios para sí mismo (Diego López, 1989), y el 15 de



octubre, Dos crímenes (Roberto Sneider, 1995).







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