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Museos 2015-12-03 09:16

Revelan hallazgos durante la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan

Revelan hallazgos durante la Primera Mesa Redonda de



Tenochtitlan



· Leonardo López Luján, director del PTM, refirió el descubrimiento de un estrecho pasillo



que lleva al centro del Cuauhxicalco; éste remata con dos cámaras posiblemente funerarias



· Los arqueólogos sospechan que ahí podrían encontrarse los restos de algunos gobernantes



mexicas. Esperan corroborar su hipótesis al reiniciar excavaciones en 2016



Con la primicia del hallazgo de un estrecho pasillo que conduce al centro de la plataforma



circular conocida como Cuauhxicalco, el cual remata con dos cámaras laterales donde los



arqueólogos sospechan podrían encontrarse los restos de algunos gobernantes mexicas, comenzó



la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan, encuentro académico dedicado a una de las grandes



civilizaciones mesoamericanas.



Es así como los investigadores, tanto del Proyecto Templo Mayor (PTM) como del



Programa de Arqueología Urbana (PAU), siguen hasta el día de hoy “exhumando” buena parte



del Recinto Sagrado de lo que fue la capital del imperio mexica, dijo Teresa Franco, directora



general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), al inaugurar el acto en la sede



de El Colegio Nacional.



La titular del INAH evocó aquel febrero de 1978, cuando el descubrimiento de la diosa



lunar Coyolxauhqui y la consecuente exploración del Huey Teocalli o Templo Mayor, por parte



de un equipo encabezado por el maestro Eduardo Matos Moctezuma, suscitaron un cambio de



forma y fondo para el centro de la Ciudad de México.



A 38 años de distancia, a la exploración de la pirámide doble que estaba dedicada a los



dioses Huitzilopochtli y Tláloc, “se ha sumado la investigación en una treintena más de edificios



de carácter religioso, construcciones a las que se encuentran asociados pequeños adoratorios,



esculturas, pinturas, murales y ofrendas que han enriquecido el acervo patrimonial del pueblo



mexicano”, expresó.



De esta manera, la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan abundará en los resultados de



las excavaciones donde el PTM y el PAU han enfocado sus esfuerzos en los últimos años:



Templo Mayor, Cuauhxicalco, Calmécac, Templo de Ehécatl, Juego de Pelota y Huey



Tzompantli.



Poco más de 50 especialistas, en su mayoría adscritos al Proyecto Templo Mayor y al



Programa de Arqueología Urbana, y de otras instancias del INAH, de las universidades Nacional



Autónoma de México y Prefectural de Aichi (Japón), y de El Aviario El Nido, hablarán del



complejo entramado social mexica a partir, principalmente, del análisis de depósitos con una



gran riqueza biológica, encontrados en algunas de estas edificaciones.



Teresa Franco auguró el éxito de la Mesa Redonda de Tenochtitlan, la cual se realizará



cada tres años dando oportunidad a la presentación de novedosos estudios que más tarde se



traducirán en la edición de las memorias del encuentro académico. Éstas vendrán a enriquecer



aún más el corpus documental generado por el Proyecto Templo Mayor a lo largo de su vida, que



asciende a medio millar de publicaciones.



Al cierre de su ponencia intitulada como el propio programa: Al pie del Templo Mayor, el



doctor Leonardo López Luján, director de las últimas cinco temporadas del PTM, dio a conocer



el hallazgo de un túnel (de 8.38 m de largo, 45 cm de ancho y metro y medio de alto) que



desemboca en el justo medio del Cuauhxicalco, estructura donde, según las fuentes históricas,



eran incinerados los cuerpos de los tlatoanis.



En 2013, durante las exploraciones en el lado norte del Cuauhxicalco, una estructura



circular de 16.44 m de diámetro y 2.50 de altura, los integrantes del PTM se encontraron —como



parte del piso de la plaza— con una lápida de andesita de tres toneladas. Tras una complicada



remoción se halló una gran caja de ofrenda, rellenada con los sillares de un muro desmantelado.



En la oblación se registraron un par de cráneos correspondientes a infantes (entre 5 y 7



años al momento de la muerte) y las tres primeras vértebras cervicales, los restos de una mano y



de un par de pies. Braseros, cuchillos de sacrificios, huesos de águila, objetos de oro, entre otros



materiales, completaban la ofrenda.



Uno de los integrantes del equipo, el arqueólogo Tomás Cruz, se percató de que el muro



sur ocultaba tras de sí el citado pasillo. “Al liberarlo de tierra y piedra, supimos que conducía



directamente al corazón del Cuauhxicalco. Al fondo aparecieron dos tapias de mampostería que



parecen sellar dos viejos accesos”, detalló López Luján, quien adelantó que la exploración se



retomará en 2016.



Se trata de corroborar una hipótesis que —como tal— pudiera ser falible, comenta el



arqueólogo. “A partir de lo que señalan las fuentes respecto de que el Cuauhxicalco era un



edificio de carácter funerario, lo que especulamos es que tras esas tapias puede haber dos



pequeños cuartos donde estén contenidos los restos incinerados de algunos gobernantes tenochcas, quizás de Moctezuma I y sus sucesores, Axáyacatl y Tízoc, considerando las etapas



constructivas reflejadas en esta construcción”.



Prudencia y paciencia son dos virtudes que el arqueólogo debe cultivar, expresó



Leonardo López Luján.



Por lo pronto, la Primera Mesa Redonda de Tenochtitlan —que arrancó con un sucinto



recuento, por parte del profesor Eduardo Matos Moctezuma, de los inicios y las aportaciones del



Proyecto Templo Mayor— continuará a lo largo de esta semana en El Colegio Nacional (de 10 a



15 horas, en Donceles 104, Centro Histórico, o vía internet: colnal.mx).

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