img
Museos 2016-02-12 17:40

Encuentran fuente comun de inspiracion entre Cabrera y pintores de su epoca

Encuentran fuente común de inspiración entre Cabrera y



pintores de su época



· Investigaciones revelan que en sus creaciones, el connotado artista incorporó modelos de



obras europeas y novohispanas, “en una época en la que no existía el copyright”



· Se realizó el Coloquio Miguel Cabrera. Las tramas de la creación, título homónimo de la



exposición que permanecerá hasta el 21 de febrero en el Museo Nacional del Virreinato



Su genio, que lo convertía en un “artista total”, hizo de Miguel Cabrera el pintor favorito del



arzobispo de México, Manuel José Rubio y Salinas, y de órdenes religiosas como la jesuita. Sin



duda, es el pintor más conocido del XVIII de entre quienes dejaron su impronta en las magnas obras



eclesiásticas, pero a la luz de nuevos estudios, también brilla el talento de otros artistas, por



ejemplo, Juan Patricio Morlete Ruiz o Francisco Antonio Vallejo. “Estas nuevas biografías quizá



ocasionen que Cabrera comparta su gloria con sus colegas”, sostuvo el historiador del arte Rogelio



Ruiz Gomar.



Durante su participación en el Coloquio Miguel Cabrera. Las tramas de la creación, título



homónimo de la exposición organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)



y que permanecerá hasta el domingo 21 de febrero, en el Museo Nacional del Virreinato (MNV), en



Tepotzotlán, el especialista dio algunos ejemplos puntuales de cómo el connotado pintor



novohispano imitó los esquemas compositivos de otros artífices.



Las investigaciones que se han hecho del pintor nacido en Antequera, hoy ciudad de



Oaxaca, dan cuenta de que en sus obras incorporó modelos compositivos de otros artistas europeos



y novohispanos, “en una época en la que no existía el llamado copyright”.



Recordó que trabajos como los de Paula Mues sobre José de Ibarra, han ayudado a dar la



autoría a este creador de Guadalajara, a obras que por mucho tiempo se atribuyeron a Cabrera, caso



de las escenas del Vía Crucis que se encuentran en la Catedral de Puebla.



En su charla en el MNV, el investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la



UNAM enfatizó que de los 44 cuadros realizados por Miguel Cabrera para el Templo de Santa



Prisca, en Taxco, Guerrero, sobresale la serie dedicada a la vida de la Virgen, plasmada en la sacristía, porque presenta elementos comparativos con obras de la misma temática, hechas por Juan



Rodríguez Juárez para la Catedral Metropolitana.



En al menos cuatro de estas pinturas, las variantes son mínimas, y el modelo compositivo es



prácticamente el mismo. Lo cierto es que el trabajo realizado por Rodríguez Juárez en los retablos



ubicados en los muros laterales de la Capilla de los Reyes, datan de 1726, siendo de sus últimas



obras (él murió dos años después); mientras que los de Cabrera están firmados en 1758.



Los pintores novohispanos, dijo el experto, lo mismo Cabrera que Juan Correa —por citar



algunos ejemplos— encontraron una fuente común de inspiración en los grabados hechos a partir de



las obras de grandes artistas barrocos europeos como Pedro Pablo Rubens. “A veces es una sola



figura, en otras una serie de ellas, y con esas recomponen y hacen una unidad”.



El maestro Ruiz Gomar anotó que “con esto no quiero decir que Miguel Cabrera careciera



de originalidad. Él se sabía un gran pintor y, por tanto, heredero de una larga y rica tradición que



engloba lo mismo a los maestros europeos, como Antonio Palomino o Rubens, pero también escoge



modelos novohispanos, sugerencias de Juan Rodríguez Juárez o de José de Ibarra. De alguna



manera, esto abre una forma de comprender la gran escuela de pintura en la Nueva España”.



En ese mismo tenor discurrió la conferencia de la doctora Paula Mues, asesora en historia



del Seminario de Pintura Policromada y Caballete de la Escuela Nacional de Conservación,



Restauración y Museografía, quien expuso que “los pintores novohispanos se basaron en múltiples



imágenes grabadas que llegaban del Viejo Mundo a la Nueva España y que desarrollaban la Teoría



de los afectos.



“Los pintores como Cabrera estaban al tanto de las publicaciones que les proporcionaban



modelos muy variados y combinaban, por lo tanto, imágenes de distintas épocas y temas para



adaptarlos a sus intereses, que mezclaban con sus propias tradiciones”.



Por ejemplo, recurrieron con asiduidad a los grabados basados en el fresco de Lebrun, La



batalla del Gránico, en general, varios de origen francés. Lo interesante, señaló Mues, es que



dichos grabados eran sumamente costosos y de grandes dimensiones, por lo cual es posible que para



traerlos a la Nueva España, fueran comprados por varios maestros pintores.



“Lo que no puede dudarse es que él (Cabrera) y su grupo de pintores, vieron en estos



grabados una mina de oro para lograr sus objetivos y que debieron de haberlos compartido, pues



prácticamente todos ellos tomaron de las estampas, figuras para sus propias composiciones,



realizando adaptaciones sumamente arriesgadas”, expresó la historiadora del arte.



Cabrera y la creación total en el Templo de San Francisco Javier



En 1753, Miguel Cabrera e Higinio de Chávez firmaron un contrato para construir y dorar los



retablos del Templo de San Francisco Javier, Tepotzotlán. La doctora Consuelo Maquívar,



investigadora emérita del INAH, refirió que Cabrera fue el pintor consentido de la Compañía de



Jesús en el siglo XVIII, así como en el XVII lo había sido Cristóbal de Villalpando.



La buena relación con el entonces rector del Colegio, el padre Pedro Reales —quien estuvo



a cargo del programa iconográfico—, representó una mancuerna que llevó a este espacio a su



máxima expresión artística.



En un recorrido por el inmueble religioso, la investigadora del INAH, Mónica Martí



Cotarelo, comentó que las obras ex profeso de Cabrera para este lugar demuestran que fue un



“artista integral”, “sabía no sólo de pintura, sino de escultura. Inclusive sabía de física, si



consideramos la excelente acústica de esta iglesia”.

Mas Articulos