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Libros 2016-02-15 19:50

Jose Inigo Aguilar analiza la cultura del transporte colectivo

José Iñigo Aguilar analiza la cultura del transporte colectivo



· En su obra Encoger el cuerpo. La tarea cotidiana de transportarse en la urbe, el antropólogo



social estudia cómo viaja la población en las grandes ciudades



· Será presentada el 18 de febrero en la XXXVII Feria Internacional del Libro del Palacio de



Minería



La “discriminación invisible” hacia los usuarios del transporte público en la zona metropolitana,



que padecen a diario empujones, robo, acoso y hacinamiento, es el tema que aborda el etnólogo y



antropólogo social José Iñigo Aguilar Medina en el libro Encoger el cuerpo. La tarea cotidiana de



transportarse en la urbe.



Bajo una nueva perspectiva, el especialista analiza cómo viaja la población citadina y la



manera en que ha aceptado como “algo natural” la violación cotidiana de su integridad física,



psicológica y proxémica (empleo que hace el hombre del espacio que mantiene entre sí y sus



semejantes). “Es un problema grave que atenta contra los derechos humanos y la salud pública”,



subraya el autor.



El libro, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dentro de la



Colección Interdisciplina, Serie Fundamentos, será presentado el 18 de febrero en la XXXVII Feria



Internacional del Libro del Palacio de Minería (Auditorio Cinco, 17:00 horas).



La publicación explica cuál es la relación ergonómica entre el vehículo y los cuerpos que



transporta, y expone la necesidad de dedicar más atención al transporte público para formular



estrategias que vayan más allá de buscar la rapidez y el bajo costo.



José Iñigo Aguilar empleó cuestionarios para conocer la opinión de los usuarios del



transporte colectivo que ofrece el Estado o instituciones privadas, y que recorre rutas



preestablecidas



Dichos reportes arrojaron que en el año 2010, los viajes en vehículos destinados al



transporte colectivo ocuparon 72.5%: 45.2% en microbús y camión; 14% en Sistema de Transporte



Colectivo Metro; 10.1% en autobuses de la RTP (Red de Transporte de Pasajeros del Distrito Federal); 1.3% en Tren Ligero y Trolebús (Servicio de Transporte Eléctrico del Distrito Federal);



1.7% en Metrobús y 0.2% en Tren Suburbano.



En tanto el traslado en vehículos particulares representó el 27.5%: 20.3% en automóvil,



6.2% en taxi y 1.0% en bicicleta.



El investigador del INAH refiere que en los estudios realizados hasta ahora sobre el tema (la



mayoría hechos por urbanistas), se han medido únicamente rutas, tiempos y costos, pero nunca cuál



es la situación de los pasajeros.



El autor se interesó en el tema, tras estudiar las condiciones de vida de los adultos mayores



cuando preparaba su libro Ser viejo. La cultura de la senectud. Se dio cuenta de que la



infraestructura citadina (equipamiento y mobiliario urbano) no es adecuada ni segura para los



ancianos, niños y personas con discapacidad.



Resulta una paradoja, dijo, que el modelo de desarrollo de transporte urbano no esté pensado



en primera instancia para las personas. Ejemplo de ello son las llamadas “peseras”, que la población



utiliza por ser el transporte más rápido pero no el más cómodo, toda vez que su diseño interior



responde a dar cabida al mayor número de pasajeros.



Otro elemento que destaca José Iñigo Aguilar, es la postura encogida que adoptan de



inmediato los usuarios del transporte público al viajar hacinados, lo que provoca en ellos estrés



crónico y producción de cortisol (hormona que se libera en respuesta al encogimiento defensivo del



cuerpo) por la incertidumbre sobre lo que puede suceder en el trayecto (empujones, robo, acoso,



hacinamiento, etc.).



“Hemos oscurecido nuestros derechos humanos a tal grado que la gente considera que tener



ese trato en los transportes es el que merece y por tanto es el que se le da. Vivimos una cultura de



dos vías, la del ciudadano y la de las autoridades”.

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