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Libros 2016-04-21 18:36

Publica el Fondo Editorial Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura

Publica el Fondo Editorial Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura



El azaroso destino de los individuos, en el libro de cuentos La virtud de la impotencia





ï‚· El título de Alejandro Vázquez Ortiz obtuvo el Premio



Nacional de Cuento Joven, Comala 2015 de los premios de



literatura joven



ï‚· El sinfín de pequeñas tareas domésticas, el ocio, la



compulsividad en las compras; las posibilidades de vida del



ser humano son temas de las historias que reúne el



volumen



Audio: Adjunto



Que es un subibaja, un carrusel; que la vida es una tómbola, que hay



que jugársela, que equis descubra sus fichas. Nuestra lengua está



llena de metáforas que unen la vida con el juego. Juego, sí, pero con



una reglas tan confusas que cuando observamos más de cerca



caemos en la cuenta de que nos autoestafamos, que es el juego el



que nos juega y conocemos La virtud de la impotencia, como



Alejandro Vázquez Ortiz ha titulado al libro ganador del Premio



Nacional de Cuento Joven, Comala 2015, publicado por el Fondo



Editorial Tierra Adentro de la Secretaría de Cultura.







No es tan difícil de detectar ni la caracteriza la extrañeza más



bien diríamos que es una epidemia silenciosa: la desnutrición



espiritual. Los síntomas van del hartazgo al vacío nervioso de la



ansiedad. La provoca esa serie de quehaceres que se vuelven



imprescindibles para funcionar; tirar la basura, poner la lavadora,



barrer. Se entiende que cuando el protagonista de “VISVISA” recibe



un folleto de la compañía Viva su vida, que ofrece hacerse cargo de



todo lo que no le permita al cliente hacerse dueño de su tiempo,



contrate sin más el servicio. Muy bien, ahora sólo quedan el trabajo y



virtud de la impotencia el tiempo para el ocio, aunque también la compañía puede hacerse



cargo de los aburridos detallitos laborales y de las distracciones



familiares que no corresponden con nuestro antojo. Una vez que nos



apoderemos de él en todos sus minutos, tendremos frente a nosotros



la pregunta ¿para qué es verdaderamente nuestro tiempo?







En 1912 el doctor Hermann Niedermeyer publicó un manifiesto



que llevaría a muchos a viajar a Colombia para someterse al



tratamiento de la locura voluntaria. Ya que ni la psiquiatría ni el



psicoanálisis pueden curar nada, afirmó Niedermeyer, ¿por qué no



elegir voluntariamente la locura? Si lo que le detiene es la pregunta



¿para qué? sepa que ésta no es un fin, sino una herramienta que sirve



para ir a esa región donde nada es lo que es.







El audaz proceso del desmembramiento de la psique se realiza



siguiendo únicamente seis pasos, pero recuerde el lector de “Cómo



volverse loco en 6 sencillos pasos” que toda medicina incluye su



particular enfermedad.







La ciencia decide que a veces el bicho es más importante que el



humano. En un viceversa kafkiano, en el cuento La garrapata,



Alejandro Vázquez Ortiz, succiona la idea de que el hombre fertiliza al



bicho. Al volverse indestructible, aliena a su alimentador que se vuelve



apreciado no por sí mismo, sino por el insecto al que le sirve de



capullo.







Cuento ontogénico y siniestro, toda la acción se desarrolla en el



lóbulo de la oreja de Antonio Romero Frost, y que señala al mismo



tiempo que la sangre compartida nutre y genera lazos irrenunciables



sin importar si estrechamos brazos o patitas.







Persiguiendo mutaciones se llega a las que hacen temblar a



cualquiera: las del azar. Deja de decirle a Dios qué hacer con sus



dados, es una puesta en abismo, la imprevisible ramificación de una



tirada. El menú del destino se sirve al calor de una pistola, “Era la



manera en que sostenía el revólver lo que les hizo creer que iba en



serio”. Y es verdad, cuando una mujer entra armada a una cantina



buscando a un hombre, a cualquier hombre para que se convierta en el futuro padre del hijo que está a punto de dar a luz, no queda sino



trasladar a la forma femenina aquella advertencia de Romeo “no



tientes a un hombre desesperado”.



No hay bola de cristal para asomarse al futuro, lo único que



queda son los dados con los que cuatro amiguetes le disputarán al



azar un sí o un no. Cada tiro de dados es una vida y sus posibilidades,



una vida y sus negaciones, una vida y lo imposible, una vida y todas



las soluciones abriéndose al infinito, para afirmar que por las curvas de



una mujer, se detiene el tiempo.







Créase o no, el consumidor es el peor enemigo del capitalismo.



Sus gustos caprichosos, la duda que le asalta en el momento de



adquirir algo, el impulso que se estrella contra la resistencia en cuanto



se recuerda que ya tenemos algo igual, o que no necesitamos ese



objeto convierte a la mercadotecnia en un mero arte adivinatorio.







El capital, por otro lado, es libre, se transforma y se mueve,



“Ellos convierten el maíz en películas, las películas en armas, las



armas en tabaco…” La decadencia del capitalismo, de acuerdo al Dr.



Stegmüller, puede remontarse, se puede contradecir el materialismo



histórico para alcanzar un crecimiento del 7.9, ¿cómo? pues es muy



fácil, con el CL-92 “la revolución técnica más asombrosa que la



humanidad haya vivido”. Antiparábola, CL-92, es la historia de



nuestra historia.







Alejandro Vázquez Ortiz (Monterrey, Nuevo, León, 1984) realizó



estudios en filosofía y literatura en la Universidad Complutense de



Madrid; obtuvo el Premio Ciudad de Getafe de Relato Corto en 2009.



Publicó Artefactos (Ed. An. alfa. beta., 2012). Forma parte del Centro



de Escritores de Nuevo León de Conarte.







Alejandro Vázquez Ortiz, La virtud de la impotencia. Fondo



Editorial Tierra Adentro/ Conaculta, México, 2015, 103 pp.



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