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Cine 2016-04-22 14:16

El polaco Paweł Pawlikowski hablo sobre su filme Ida en la Cineteca Nacional

En compañía de Carlos Cuarón



El polaco PaweÅ‚ Pawlikowski habló sobre su filme Ida en la Cineteca Nacional







ï‚· En sesión especial de la Cátedra Ingmar Bergman, abundó sobre el proceso creativo de la cinta ganadora del Oscar 2015





Algo ocurrió con la película Ida (2013) que convirtió repentinamente a



su director PaweÅ‚ Pawlikowski en uno de los cineastas más



reconocidos a nivel mundial de los últimos años.







Acostumbrado a trabajar producciones pequeñas con absoluta



libertad creativa pero poca resonancia en la industria cinematográfica,



Pawlikowski aún no comprende bien el fenómeno detrás de su quinto



filme que se colocó como favorito entre la crítica y resultó ganador del



Oscar por Mejor película extranjera en 2015.







Así lo expresó el realizador polaco en la Sala 7, Alejandro



Galindo de la Cineteca Nacional en una amena conversación dirigida



por el guionista y director mexicano Carlos Cuarón.







La charla, una sesión extraordinaria de la Cátedra Ingmar



Bergman de la UNAM, en colaboración con la Cineteca Nacional,



permitió al director compartir con el público asistente mucho del



proceso creativo detrás de su más reciente filme, proyectado



previamente.







Ida se sitúa en la Polonia de 1962. Su historia sigue a Anna



(Agata Trzebuchowska), una novicia de 18 años a punto de hacer sus



votos finales en el mismo convento católico donde fue abandonada en



1945 cuando era un bebé. Antes de eso, la madre superiora la insta a



Cineteca Nacional que visite a su única pariente viva, su tía, Wanda Gruz (Agata



Kulesza).







Wanda, antigua juez del estado comunista polaco, le descubre a



Anna su origen: su verdadero nombre es Ida y es judía de nacimiento.



Tía y sobrina se embarcan en un viaje por las carreteras de Polonia en



busca de la verdad sobre el destino de los padres de Ida, pero también



de la historia personal de Wanda y de la posibilidad de una vida más



allá de los muros religiosos y políticos que las cercan.







Según el director, escribió la primera versión del guión ocho años



antes, y se trataba sólo de la historia de una joven monja mientras, por



separado, trabajaba otra trama sobre una fiscal polaca. Fue años



después que tuvo la idea de unir ambas historias para descubrir que



se compaginaban perfectamente. Se explicaban mejor entre ellas.







“Al juntar ambos escritos parecían impulsarse y explicarse



mutuamente. Entonces se convirtió en un guión completamente



distinto, aunque muy breve. En realidad, para mí el guión es sólo un



mapa de la estructura, pues la historia es aquello que pasa mientras



filmo. Durante la filmación improviso, experimento. En la edición



también construyo muchas cosas que no estaban en el guión original”.







Nacido en Varsovia, en 1957, el director dejó Polonia a los 14



años para vivir en Alemania e Italia, hasta establecerse en el Reino



Unido, donde estudió Literatura y Filosofía y donde ha realizado la



mayor parte de su obra fílmica. Por ello es que señaló a Ida como una



forma de regresar a su país natal y recrear al mismo tiempo los



paisajes de su infancia.







“Quizá fue una urgencia banal, pero convertí a esta película en



un pequeño viaje de nostalgia. Las carreteras, el carro, los lugares,



todo es una recreación de esas memorias. Cada rostro de los extras



escogidos de acuerdo con un recuerdo. Las canciones son aquellas



que escuchaba cuando niño. Detrás de todo hubo una especie de



instituto y una necesidad de revivir el mundo de aquella Polonia de los



sesenta”, compartió.



A decir del cineasta, la estética de la cinta también estuvo



influida por elementos personales. Por ejemplo, para filmar la película



en blanco y negro se inspiró en las viejas fotografías de sus álbumes



familiares: “Quería que luciera como el mundo de esas fotos. Es



curioso cómo debido a aquellos álbumes yo recuerdo mi niñez en



blanco y negro.



actuaciones de las dos protagonistas. Pawlikowski contó cómo, al



igual que en la película, las actrices comparten un nombre —las dos



se llaman Agata— pero son de personalidades y ocupaciones



distintas: una no se dedica a la actuación, sino a estudiar dirección



documental y la otra es una experimentada actriz de teatro, cine y



televisión en Polonia.



segunda edición del Laboratorio de Creación Careyes. El director



conducirá este año el evento organizado por la Cátedra Ingmar



Bergman y la Fundación Careyes, en colaboración con Cinema 23 y el



Festival Internacional de Cine de Morelia, que tiene la finalidad de



ofrecer un espacio de diálogo y reflexión entre actores y directores



sobre la actuación en el cine.

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